La siega es una de las actividades consideradas de la mas duras debido a las condiciones en las que se realiza, pero que actualmente debido a la introducción de la maquinaria va suavizando su dureza. En pleno mes de julio, cuando el calor mas aprieta y cuando la espiga de centeno primero y luego la del trigo se dobla por estar cargada de granos y adquiere un color dorado es el momento de la siega.
Armados con un simple sombrero de paja y una hoz se dirigen todos a la tierra en medio de una amigable conversación aprovechando el fresco de la mañana ya que el día va a ser largo.
Una vez que se empezaba a
segar el parar era en contadas ocasiones, simplemente una parada a media mañana llamada “las diez” para comer una rebanada de paz con un cachico de chorizo o tocino, a medio día para comer. Esta era la parada mas importante ya que bajo una sombra se comía y en ocasiones, cuando se podía, se echaba una siesta. Y el ultimo descanso era lo que llamaban “las cinco” que era un descanso a media tarde y similar a las diez.
Todos encorvados, cortaban rítmicamente las hoces en cuadrilla escalonada donde
cada segador avanzaba con tres surcos y en la manada del primer segador era
donde ponía la suya el segundo y así sucesivamente. Varias manadas daban lugar a
una gavilla que posteriormente seria atada.
Para atar generalmente, la víspera de ir a segar se iba con e
l “encaño” al río a que ablandaran. El encaño no era mas que un manojo de pajas de centeno de la trilla del año anterior, que con sus cañas se hacían las ataderas. Dependiendo del cereal segado se ataba de un modo o de otro. Si era centeno se colocaba las espigas todas en el mismo sentido mientras que si era trigo se iban intercambiando las direcciones.
Todo el mundo tenia una tarea importante incluso hasta los mas pequeños que avanzaban segando con un surco o dos, o colocaban las ataderas en el suelo, o hacían las gavillas, que posteriormente serán atadas, tarea esta que la solía realizar gente ya experimentada como son las personas mayores, generalmente las mujeres.
Una vez que la tierra o el quiñón estaba segado y habiendo acabado de atar todos lo manojos o gavillas, se colocaban en montones que recibían el nombre de mornales, separados a una determinada distancia de forma que se favoreciera posteriormente el acarreo de los mismos. Una vez acarreado estos acababan en Las Eras donde se formaban las medas a la espera de trillar el cereal. Durante la siega había diferentes cantares característicos del momento. Entre ellos se encuentra “La serena” y otras como la que
aquí se adjunta.
CANTICO DE SIEGA
Segadora que bien siegas quien te pico la guadaña me la pico un chico rubio a la sombra de una rama. (Bis)
A la sombra de una rama de la rama de un lestisco segadora, segadora, ven a mi cariño mio. (Bis)
A la sombra de una rama y a la sombra de una oliva si no corta la guadaña, saca la piedra y afila. (Bis)
Que bonita es la amapola que se cria entre trigales, mas bonita esta mi niña cuando a la ventana sale (Bis)
Cortaremos la raposa y al terminar la faena, me la llevare al cortijo donde esta la mi morena. (Bis)
Casate conmigo moza y te dare turriyones, mataremos un gurriato que pese tres cuartirones. (Bis)
El anillo de mi dedo ya paso la carretera, no siento el anillo de oro siento el galan que lo lleva. (Bis)
El anillo de mi dedo tiene tres piedras azules, para ponerlo tres dias sabado, domingo y lunes. (Bis)