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02MAR2009

Articulos por gumaro

LA OSCURIDAD ALISTANA.

Ay Aliste, que largas son tus noches de invierno desde el ocaso hasta el amanecer.

Ay Aliste, como caen tus hojas cuando llega la tardor.

¡¡Qué sólo te quedas cuando tus hijos te abandonan…!!

Qué oscuras quedan tus laderas y galazas por la soledad y las sombra que la rodea.

Ay Aliste, como se han perdido tus caminos por la sombra de tus montes y la oscuridad se agrava entre la niebla, que el mortecino sol no tiene fuerzas para romper.

¡¡Qué solas se quedan las calles de tus pueblos cuando llega el atardecer…!!

Solo el humo que sale de las chimeneas pueden decirnos que dentro de las cocinas quedan corazones que todavía laten.

¡¡Ay Aliste, quién te ha visto y quién te ve.!!

 

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Escrito por D.F.F.

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02MAR2009

Articulos por gumaro

MILAGRO O FARSA.

Siempre los más viejos del pueblo son dignos de escuchar por sus anécdotas e historias, no sólo vividas por ellos, si no contadas a ellos por nuestros ancestros.

Hoy me he recordado de una historia que oí muchas veces contar a mi madre, la cual a ella habían contado sus antecesores pueda que haga más de 150 años que ocurrió, pero que ella afirmaba que es verdadera, al conocer a gente que esta historia la había vivido.

Cuando iba yo a la escuela de Lober, el catecismo hablaba de los Diezmos. Los Diezmos eran una renta que obligatoriamente los vecinos debían pagar a la iglesia para la subsistencia del Sacerdote y mantenimiento de la Iglesia, y al final enriquecerse este, puesto que los Diezmos equivalen a un 10% de las cosechas y haciendas. Todo esto limpio de polvo y paja y sin poner en riego ningún capital, solamente por decir misa todas las mañanas. Los bautizos y entierros se contabilizaban fuera parte de los Diezmos.
Un día los vecinos cansados de ver como una buena parte de sus haciendas y cosechas desaparecía en pagar los Diezmos a la Iglesia, decidieron negarse a pagar.

A partir de ahí, un día los que asistían a misa que eran todos los del pueblo se dieron cuenta de que uno de los santos que están en el altar mayor desapareció indignado por la decisión tomada por los fieles.

Un buen día un pastor que pastoreaba con su ganado en el campo por el Sierro, encima de una peña habitaba el santo que había desaparecido de la Iglesia en una choza hecha de leña, indignado por qué no se pagaban los Diezmos. Por la noche cuando llego a casa con su ganado fue a casa del cura para comunicarle el hallazgo.

El domingo siguiente el cura explico a los fieles el hallazgo del santo que había marchado de su casa indignado porque ya no se pagaban los Diezmos a la iglesia, proponiendo a los fieles hacer una procesión hacía el sitio que se encontraba el habitáculo del santo para recuperarlo y devolverlo a la iglesia.

El sacerdote pidió a los fieles que retiraran su decisión de no pagar los Diezmos, y prometieran ser fieles al pago de los mismos.

Esta es una estrofa del
cántico que cantaban en la procesión:

Santo Faburiño

pagaremus nos,

el Diezmo de las habas

pagaremus nos.

A partir de aquél día el santo se quedo tranquilo en su altar, mientras los fieles continuaron pagando muchos años el 10% de sus haciendas y cosechas.

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Escrito por D.F.F.

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02MAR2009

Articulos por gumaro

LAS CABAÑUELAS

De siempre se ha conocido que de una manera u otra ha habido diferentes maneras de predecir el tiempo. Según leyendas los pastores siempre fueron pioneros, con sus observaciones en la dirección de los vientos, el color de las nubes, la presencia de aves migratorias, oír más o menos claras las campanas de algunos pueblos, y como no, tampoco podían faltar numerosos refranes dedicados a la meteorología. En Lober se decía, que si las campanas de Gallegos del Río o de Flores se oían claras, era señal de tiempo claro y seco, en cambio , si se oían claras las campanas de Mellanes, seña que a los pocos días llovía. Estos son algunos de los refranes que yo oí siempre a los más viejos que conocí en Lober, y que tenían reacción con la meteorología:

Duero claro y sierra oscura, agua segura.

Si la abeja ves beber, mu pronto veras llover.

Si la sierra se pone la capa, no dejes la tuya en casa.

Cielo aborregau, a los tres días mojau.

Enero hiela el agua en el caldero.

Si llueve en la luna nueva de octubre, agua para todo el invierno.

Los pastores, siempre pendientes de la meteorología, eran los más entendidos en cuanto a la predicción meteorológica, y alguno de estos descubrió las “Cabañuelas” que junto con el calendario zaragozano fueron los únicos argumentos que los alistanos se regían hasta que por los años 60 llegaron a los pueblos de Aliste las primeras radios de las que escuchaban el parte con el correspondiente pronóstico meteorológico recibido del satélite Meteosat.

Las cabañuelas, recuerdo por poco contar a los más viejos del pueblo, cuando decían: Hoy es la cabañuela de tal o cual mes, y siempre puse interés en preguntar a alguno de ellos que me enseñara, pensando que eso con el tiempo se perdería, pocos sabrían después explicarnos tal manera de predecir el tiempo.

Mi madre, era una de las que las sabía contar por haberlas oído a los más viejos, aunque ella, decía, nunca se acordaba de contarlas cuando era la época.

Las cabañuelas, como su propio nombre indica, provienen de “cabaña”, de ahí se dice que fueran pensadas por un pastor. Unas “ andan” y otras “desandan.”

Las que “andan” comienzan el día de Santa Lucia 13 de diciembre, y acaban el día de noche buena 24 de diciembre ambos inclusive, correspondiendo así un día a cada mes. Por ejemplo: El día 13 de diciembre sería la de enero, el día 14 sería la de febrero y así sucesivamente hasta acabar los meses. Dependiendo el día que haga la cabañuela, dependerá el tiempo el mes que le corresponda.

Las que “desandan” comienzan el día 26 de diciembre y acaban el día 6 de enero, estas van al revés, el día 26 sería la de diciembre, e día 27 la de noviembre, y así sucesivamente hasta agotar los meses, pero siempre el tiempo con el mismo método que las anteriores.

Como parece lógico pensar no siempre coinciden las que "andan" con las que "desandan" y por eso tradicionalmente decían que son más fiables las que van hacia atrás.

1 de enero de 2009.

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Escrito por D.F.F.

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02MAR2009

Articulos por gumaro

EL CONCEJO.

El concejo es también una de tantas cosas perdidas en las pueblos de Aliste en nuestros días, y por la ausencia de este vemos como los caminos se quedan intransitables por falta de tránsito, por falta de arreglos ect, ect.

Eran varios días al año en que el Alcalde Pedáneo reunía a los vecinos para ir de concejo, el día de “Antruejo” y el día de “Jueves Santo” eran ya por tradición dos días de concejo, a parte durante el año había otros muchos días que si el Acalde lo consideraba oportuno reunía los vecinos para hacer cumplir esta misión.

PAGAR LA ENTRADA DE VECINO.

Cuando un hombre se casaba, para tener derecho a las cosas comunes del pueblo, como eran, Quiñones de leña, Quiñones de labranza, así como para tener derecho a poder pastorear con sus haciendas por los sitios comunales, era imprescindible estar dado de alta como vecino en su pueblo de residencia. Para eso era necesario pagar lo estipulado por las normas de cada pueblo, pero que más o menos, por todos los pueblos de Aliste, las normas eran parecidas. En mi pueblo, Lober, para poder ser vecino el requisito imprescindible era en un día de Concejo, pagar, vino suficiente para todos los vecinos, escabeche y aceitunas negras, para hacer una merienda todos juntos por la tarde a la hora que se acaba el Concejo.

EL TOQUE AL CONCEJO.

Para llamar los vecinos al concejo, se hacía con un toque de campana. Normalmente el día anterior por la noche al tiempo de oscurecer el Alcalde daba una señal, que era tocar la campana grande varias campanadas sin intervalos, con este toque los vecinos quedaban avisados que el día siguiente deberían tener el día libre para lo que el Alcalde ordenara. Por la mañana siguiente alrededor de las ocho de la mañana, otro toque de la misma característica pero al final del toque se añadían tres campanadas sueltas, las cuales confirmaban que debían personarse los vecinos en la plaza de la Iglesia, donde el Alcalde pasaba lista, y posteriormente daba la orden del trabajo comunal que tenía previsto hacer. Al toque al Concejo debían asistir todos los vecinos, y si por las circunstancias que fueran alguno no podía asistir, debía pedir permiso al Alcalde, y este lo concedía si era por una falta justificada, pero siempre le quedaba pendiente una “gera” que este vecino debía devolver al pueblo en día que de común acuerdo se acordara. Una vez leída la orden por el Alcalde y avisados los vecinos de las herramientas que debían ir provistos, se podían marchar a almorzar, para luego una hora más tarde, el Alcalde daba el toque definitivo, y los vecinos se debían personar en el sitio de trabajo acordado donde otra vez se pasaba lista.

TRABAJOS MAS SE HACÍAN DE CONCEJO.

Las tareas que más se hacían de concejo era arreglar caminos, para este trabajo a veces era necesario un carro o más con la correspondiente pareja de vacas, para transportar relleno de tierras o grabas para el relleno de baches. La limpieza de zarzas de las callejas estrechas en el “pago” de las callejas de la Huerta, el Arroyo Baldelmayo, y la Rivera, hoy en día todas ellas en difícil acceso por las zarzas y arbustos que han crecido. Partir las “eras”que se solía hacer el día de Santiago, y luego se echaban a suertes. Hacer “Quiñones” de leña, y “Quiñones para arar, limpiar fuentes, bebederos, pozas de riego comunales y albañales. Limpieza de valles como el “Campetón” y “Baldelmayo” entre otros, esparciendo la “muñicas” y limpieza de regaderas para el riego en primavera.

ALCALDE PEDANEO.

Casi por lo general en Aliste al ser pedanías pequeñas el Ayuntamiento está compuesto por varios pueblos, el caso de mi pueblo, Lober, el Ayuntamiento está en Gallegos del Río, el cual está compuesto por siete pueblos. Cada pueblo tiene su Alcalde pedáneo independientemente del Ayuntamiento, el cual es nombrado a dedo por el Alcalde Presidente, siendo acompañan dos” regidores” nombrados por el, cuya misión de estos es ayudar al Alcalde Pedáneo a vigilar los sitios comunes del pueblo acotados para el pasto, y vigilar las rayas de los pueblos colindantes, para que las haciendas de no traspasen la demarcación de estos, si así lo hicieran, los ganaderos prendados por los regidores, deberán pagar al pueblo la correspondiente multa impuesta por el Alcalde Pedáneo. Si se negaran a ello, el cobro de estas multas lo pasarían al Ayuntamiento, siendo después este el encargado de cobrarlas por vía de apremio.

25 de Febrero de 2009.

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Escrito por D.F.F.

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01DIC2008

Articulos por gumaro

Nunca te vayas de Aliste.


..........................................
Nunca te vayas de Aliste,
nunca te vayas vecino,
que en Aliste ya no hay nadie,
que sepa matar los cuchinos.


Nunca te vayas de aquí,
nunca te vayas amigo,
que las escuelas se cierran,
porque ya no quedan niños.


Las fuentes ya se han secado,
las viñas ya no hacen vino,
los negrillos ya se han secado,
ya no se matan cuchinos.


Los linares ya no se aran,
ya no se siembra lino,
las mujeres ya no hilan,
ya no hay camisas de lino.


Nunca te vayas de Aliste,
que te lo dice un amigo,
que un día él se marcho,
y nunca lo tiene en olvido.


Las calles están desiertas,
los pueblos medio vacios.
¡!Quien ira con la ovejas,!!
¿Quien guardara los vacios.?


Ya no se carda la lana,
ni tampoco se teje lino,
ya no se baila la jota,
todo se lo llevó el río.


Las tierras ya no se aran,
los valles están perdidos,
ya no se echa la ronda,
porque los mozos nos fuimos.


Nunca te vayas de Aliste,
nunca te vayas amigo,
te lo dice un alistano,
Que quizás está arrepentido.


Autor: Gumaro,15/11/08 

 

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Escrito por CALAiTO

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14JUL2008

Articulos por gumaro

UNA TARDE DEL MES DE MAYO PASEANDO POR LAS CALLES DE MI PUEBLO LOBER

 

Una tarde del mes de mayo, cuando el sol brillaba en el alto cielo alistano por la ya avanzada primavera, me dispuse ir a mi pueblo, Lober, y dar un paseo por sus añoradas calles para mí.

Desde Moveros nos separan unos 14 klm, los cuales parece que se multiplican al no tener visibilidad hacía la Sierra de la Culebra, pero que llegando al Sierro de Mellanes puede verse a lo largo del horizonte, y en el visible valle pueden verse también las tierras de Lober.

Pues bien, llego a Lober alrededor de las cinco de la tarde, bajo un espléndido sol primaveral, mientras el canto del cuco se dejaba oír por los robledales del cercano Tomillar, y los pardales cantaban por los tejados de las viejas casas mientras la hembra seguramente encubaba los huevos. Aparco el coche frente a las llamadas casas rurales, y máquina en mano por si las circunstancias lo requerían tirar alguna foto, y me dispongo a dar el mencionado paseo por las mencionadas calles de mí pueblo.

Me detuve frente a la vieja escuela (hoy reformada y destinada a consultorio médico) y mirándola, di la vuelta alrededor, pensando lo que aquella plaza fue en algún tiempo durante las horas de recreo, y entradas y salidas de la escuela. A la salida al recreo nos daban aquella leche de polvos, no tenía el gusto de la de vaca que tomábamos ocasionalmente cuando alguna vaca criaba, y nos daban los calostros de aquellos primeros días, y que comíamos familiarmente todos de la misma tartera. Por la tarde a la salida nos daban una especie de mantequilla de un color amarillo, y que untábamos un buen rescaño de pan de la guaza, más bien tirando a duro, y espolvoreado con poco azúcar por encima.

Las rapazas jugaban a la comba con una cuerda hecha de juncos por ellas mismas que anterior mente habían arrancado seguramente en el arroyo del Valle. Los rapaces jugábamos a la “Pínguela”, juego que después se dejó por peligroso a consecuencia de una accidental lesión que sufrió uno de nuestros compañeros y que a punto estuvo de perder un ojo.

Continúo la calle abajo dejando atrás la plaza y la escuela de donde tantos recuerdos guardo de toda mi niñez, y de todos los rapaces de aquella época. Un poco más abajo ya comienzo a divisar la iglesia con las campanas y el chivital, donde tanta afición teníamos los rapaces los sábados y domingos a repicar las campanas, y de donde yo en particular guardo una anécdota que ahora no me quiero parar a explicar, seguramente mucha gente de Lober aún la recuerdan dado los comentarios que por el pueblo hubo por aquellos días, y que a mí me costó unas tortas que me dio el sacerdote que era D. Antonio González  (años 1961- 1962).

Tantos recuerdos de la plaza de escuela, guardo de la plaza “La Moral”, punto de encuentro de los rapaces de toda la vida. Decimos “LA Moral”, por que antiguamente había dos grandes morales en ésta plaza, ubicadas donde estaba el ya también desaparecido charíz, con su correspondiente pilón, que fue construido en el año 1957, y se destruyo en la década de los años 90.

La plaza de “La Moral” punto de encuentro también de los mozos ,todas las noches los mozos allí se reunían, tanto en invierno como en verano, donde contaban anécdotas y aventuras ocurridas durante el día, en invierno hacían una gran lumbre, donde alargaban sus veladas hasta bien pasada la media noche.

Continuo en solitario con mi paseo, aun no había encontrado ni una sola persona con quien intercambiar una sola palabra, solo continuaba escuchando el cántico de los tordos en el tejado de la iglesia, y dos burros que estaban pastando detrás de la casa de la cual yo soy hijo, un poco más abajo veo un hombre subido el lo alto de un tejado, tal vez quitando alguna gotera que hubiera visto con la lluvia caída días antes, con el cual intercambiamos un saludo y escasas palabras más, y llegando a la punta de abajo del pueblo me doy la vuelta con un montón de recuerdos en mi mente, y unas cuantas fotos en la cámara, y ya comienzo el camino de retorno hacia el punto de partida por la calle de abajo. Llegando al punto donde se encuentra expuesto el mayo, me encontré un rapa de escasa edad, el único que vi en todo mi paseo, y con el que hable escuetas palabras.

Sé que hay poca gente en el pueblo, pero no me pensaba dar una vuelta por el pueblo y no encontrar a nadie con quien hablar, pero es así, y es que yo estaba acostumbrado a ir en el mes de agosto cuando Gumaro los habitantes se multiplican.

Carretera arriba hacia balance de éste deseado paseo, el cual solo me hizo refrescar la mente de recuerdos de años ya muy lejanos

 

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03JUL2008

Articulos por gumaro

HISTORIAS Y COSTUMBRES DE MI PUEBLO LOBER

EL TOQUE DE ORACIÓN

El toque de oración fue costumbre en nuestro pueblo, consistía en tocar ocho ó diez campanadas al tiempo de anochecer, con intervalos de cinco segundos aproximadamente, la cual, no sé si aún continua o no, pero en aquellos años tenía dos significados, uno rezar las ave marías, cosa que en aquellos años se hacía en la mayor parte de las cocinas al humor de la lumbre. La otra era como un toque de recigida, al oír la primera campanada, los más menores que jugaban en el punto de encuentro "La Moral", tomaban carrera hacía sus respectivas casas, cosa que tanto nuestros padres como nuestros maestros nos tenían dicho, y las calles a partir de esa hora quedaban prácticamente solas.

A esa hora de la noche, los que tomaban las calles por suyas eran los mozos, y si quedaba algún menor despistado, los primeros corrían tras él haciéndolo entrar en casa en pocos minutos. Los mozos poco apoco se iban reuniendo en el punto de encuentro "La Moral", en tiempo de frío hacían una gran lumbre cogiendo la leña del cabañal de mi tío cualquiera, en ella se calentaban por delante, pero por detrás con las espaldas heladas, pero allí aguantaban hasta altas horas de la noche contando anécdotas ó historias ocurridas por el día, a veces acompañados de alguna botella de aguardiente, que ellos habían comprado a "escote".

Entre los mozos había el llamado "Alcalde", era el que mandaba, para dar alguna orden juntaba los mozos, siempre por la noche a toque de cuerno, al sentir éste, acudían todos, ya que se imaginaban que algo nuevo sucedía.

PAGAR LAS COSTUMBRES

Era costumbre cobrar las costumbres a los mozos forasteros cuando éstos comenzaban relaciones con alguna moza del pueblo, si éste, acudía varias veces a hablar con ella. El alcalde tocaba el cuerno, acudían los mozos, y todos iban a hablar con él con el único fin de que pagase "Las Costumbres", esto consistía en que pagase una invitada en la taberna, que solía ser un cántaro de vino y una lata de escabeche. Sí alguno se resistía a no pagar (que de todo había) corría el peligro de que se le diera un chapuzón en el pilón aunque fuera en pleno invierno. Pero si éste continuaba con la relación, cuando se casaba se le cobraba el "Cigueño", el cigueño ya era más caro, yo recuerdo que en que en la década de los 60 se le cobraban 1000 de la antiguas pesetas, con esto ya había para una gran cena, yo recuerdo que en aquella década se casaron en Lober ocho ó diez forasteros, a la cena se invitaba también al anfitrión si se había portado bien, y se acababa la fiesta echando la ronda alrededor del pueblo amenizada con gaita i tamboril, ya de tradición en nuestro pueblo.

PAGAR LA MEDIA

También era tradición pagar la "Media". Al cumplir los 14 ó 15 años, para ser mozos los chavales tenían que pagar la "Media", Si no la pagaban, éstos no tenían derecho ha bailar con las mozas, ni a andar por la calle después del toque a la "oración", por tanto, que llegada ésa edad, y pensando las complicaciones que podía tener, no dudaban en pagar. Pagar la media quería decir pagar medio cántaro de vino, que junto con algo más que ponían los mozos se hacía una cena a base de escabeche y vino en la taberna. Durante ella al nuevo mozo se le leían las leyes penales por el alcalde de éstos, que consistía en explicarle como se debía comportar en su nueva vida, y sobre todo guardar secreto de cuantas conversaciones hubiera entre los mozos.

EL RAMO

El Ramo era otra tradición en Lober, tenía lugar la noche de San Juan. Esa noche en grupos o en solitario, los mozos ponían el Ramo a las mozas. Era tiempo de cerezas, los mozos corrían los cerezos del pueblo cortando los mejores ramos de cerezas y poniéndolos en los tejados de las mozas, ninguna de éstas se quedaba sin Ramo, pero claro está, si un mozo festejaba con una moza, éste siempre miraba deponerle el mejor, por tanto que si una moza no tenía admirador a ésta siempre le tocaba el más malo. También sucedía que si una moza daba calabazas a un mozo, éste en vez de Ramo de cerezas le colocaba un ramo de cardos como venganza.

Otra tradición era poner el "Mayo" el día 1 de mayo. Aquí ya no me boy a extender, dado que según referencias, aún en el día de hoy ésta tradición perdura, y yo, de eso me alegro.

LA MACHORRA

La "Machorra" era otra buena. Tenía lugar el día de Todos los Santos. Los mozos el día de Todos los Santos de buena mañana cojian un carro tirado por ellos mismos, y se dirigían a un monte público donde mejor leña había, arrancaban jaras, podaban robles, haciendo un buen carro de leña, que luego ellos mismos tirando lo llevaban hasta "La Moral", donde a la salida de misa se subastaba, y se le adjudicaba al mejor postor. Esto era para recaudar fondos para La Machorra, la cual, el día antes los mozos habían comprado, y la tenían para celebrar el mencionado día. Ese día se cojia una casa vieja deshabitada propiedad de algún mozo, y allí se preparaba el regocijo, se hacía el almuerzo, que solían ser patatas guisadas con carne, a medio día se hacia la comida a base de carne guisada, y la cena de la noche ya era de las sobras de medio día, a éstas comidas las acompaña un buen pellejo de vino (odre) y alguna botella de coñac, y no acostumbrados a tantos excesos esa noche había muy malas digestiones.

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04JUN2008

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LAS COLMENAS

Las colmenas eran otro recurso económico de algunas familias de Aliste, y desde antiguo estaban, y aún continúan estando presentes en pequeñas cantidades, en todos los pueblos de nuestra comarca.

Las primeras colmenas que cobijaron las abejas eran hechas de troncos de árboles, bien de trozos de árboles que con el paso de los años se habían quedado vacíos por dentro, o bien de trozos de árbol vaciados por dentro para tal fin.

Mas tarde vinieron las colmenas de corcho, hoy ya son piezas de museo, aunque aún podemos contemplar algún ejemplar. Las colmenas de corcho protegían a las abejas del frío de los crudos inviernos alistanos, y al mismo tiempo también del la lluvia. Solían ser de forma redondeada como el árbol donde habían extraído el corcho, otras también de forma cuadrada hechas de piezas de corcho y clavadas por los lados con puntas de madera hechas de urces o de jara, en los dos casos la tapa era también de corcho. Por encima iban protegidas con una pieza de pizarra que servía de tejado y al mismo tiempo hacia de peso para no ser arrastrada por el viento, la base solía ser de una pieza de piedra. El orificio de salida y entrada de las abejas estaba situado siempre al medio día.

Dentro de la colmena se ponían dos palos en forma de cruz para evitar la deformación de la colmena.

En el mes de octubre era la época de la recolección. Con un ahumador se ahumeaba la colmena por dentro, con el humo las abejas no son tan agresivas, y hacía que la maestra subiera hacía arriba evitando que al cortar los panales, ésta muriera, ya que si moría la maestra, moría todo el enjambre.

Para sacar la miel del corcho, se hacía con la castradera, (forma de espátula) se cortaban los panales que ataban pegados al corcho, luego estos se iban cortando a trozos que se dejaban en un baño tapado con un trapo para que las abejas no se metieran en él.

Mas o menos se dejaba la mitad de la miel en la colmena , para que las abejas pudieran comer durante el largo invierno, si el invierno venia muy frío, también se le llevaba azúcar para que comieran, a la espera que salieran las primeras flores de la primavera.

Para extraer la miel de los panales, se ponían estos en una caldera, y estrujados con el cucharón, se ponía la caldera al fuego hasta dejarlo hervir. Una vez hervidos se dejaba en reposo hasta el día siguiente, quedando la miel reposada al fondo, y la cera flotando, con una espumadera se sacaba la cera por encima, cuando ya se había sacado la cera se repetía la operación de hervirlo, si quedaba alguna impureza de cera se volvía a pasar la espumadera, ahora la miel ya quedaba limpia. Después la cera se ponía dentro de una caldera con agua, se hervía para lavarla, de éste agua de lavar la cera salía una miel más floja llamada melada, que era repartida a la gente que no cosechaba miel, la cual se calentaba en una cazuela, y para mojar pan era exquisita. Luego la cera aún caliente se apretaba con las manos haciendo unas pelotas, las cuales se vendían a buen precio.

Antiguamente le sacaban más rendimiento a la cera que a la miel, eran los años que en las iglesias lucían velas constantemente.

En nuestros días hay las colmenas llamadas “movilistas o artificiales”, más modernas y prácticas que las de corcho, construidas con tablas sujetas con puntas de hierro, constan de dos elementos, la base y el alza, están colocadas en el suelo sobre una base de piedra y por encima tienen una cubierta de chapa. En su interior hay panales de cera artificial en los cuales las abejas hacen la miel, y al no tener que fabricar la cera, fabrican mas cantidad de miel, a la hora de la recolección o de “castrar” es mas fácil, sólo se tiene que sacar los panales llenos, y repostar otros vacíos. La maestra siempre habita en la base, y está mas protegida, por que sólo se recolecciona la miel del alza. En algunas regiones las mueven de una parte a otra dependiendo de las épocas de las floraciones, esto lo hacen apicultores que trabajan en cantidades industriales, en Aliste la mayor parte son para el consumo familiar, y si sobra se vende, pero siempre en pequeñas cantidades.

En la primavera, entre el 15 de mayo y el 15 de junio salen los enjambres, os enjambres son la cría de las abejas, suelen pararse un día fuera de la colmena, si no encuentran sitio adecuado para meterse se marcha todo el enjambre junto buscando sitio para alojarse, puede ser en un árbol que contenga algún agujero, o hasta en alguna chimenea a veces se ha dado el caso.


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07MAY2008

Articulos por gumaro

LA LANA

La lana en Aliste, hasta finales de los años 1960, era la materia prima para confeccionar la mayoría de las prendas de vestido para toda la familia. Con ella se hacían paños y prendas de punto pero, antes, la lana requería un largo proceso de elaboración.

Nos tenemos que ir muchos años atrás, en una época en la que venían por los pueblos gentes que se dedicaban. única y exclusivamente. a elaborar la lana. Estas gentes procedían de Astorga, comarca de la Maragatería provincia de León. Eran familias que iban por las casas de Aliste haciendo dicha elaboración a la gente que se lo encomendaba. Eran los “maragatos”. Todavía hoy, en Lober, hay familias que provienen de aquella zona y época y que se afincaron en Lober, dedicándose mayormente a la labranza.

Los trabajos de la lana comenzaban el día de la “Esquila” de las ovejas. Días antes ya había pasado el afilador que preparaba las tijeras para dicho evento. Las tijeras, de enormes dimensiones, era la única herramienta que se necesitaba y los esquiladores las manejaban con gran maestría.

La esquila se hacía a primeros de junio. Se ataban las cuatro patas del animal con una cuerda de lana, para no lastimarlas, y tirado en el suelo, era despojado de su "Vellón", el cual envolvían con mucho cuidado las mujeres. Un buen esquilador tardaba aproximadamente una hora en cada oveja.

Después de esquiladas las ovejas, una parte de la lana se vendía tal como salía en vellones y, la que se dejaba para elaborar, se lavaba y se ponía a secar al sol. La lana que se usaba para colchones y almohadas se abría a mano, otra se cardaba y, después, se hilaba con la rueca para, por fin, hacer prendas de punto como toquillas, medias, guantes, calcetines, jerséis, refajos y jergones, entre otras.Las mujeres solían hilar al sol en cualquier rato que dispusieran de tiempo, hasta encima de la burra cuando se iban de un lado a otro, pero era en los típicos hilandares de las veladas nocturnas donde las mujeres se dedicaban especialmente a este menester.

La lana que se usaba para hacer paños en el telar, se hilaba en el “torno” después de cardarla. Este trabajo lo solían hacer los hombres por las noches, en el "escaño". El torno era un artilugio semimecánico compuesto de una rueda grande que movía el huso mediante una correa transmisora. Esta lana servía para tapar, o "trama.

Otra lana se "peinaba, lo que consistía en sacarla con los peines, que eran parecidos a las cardas, pero con las púas más largas. Esta lana se hilaba con la rueca, más fina que la que se hilaba con el torno y se llamaba “anzuela” o de urdimbre.

La operación de urdir se hacía en el telar, aquí era donde tenía lugar la última fase de la elaboración de la lana. En Lober había tres o cuatro telares en los cuales tanto tejían los hombres, como las mujeres pero, en cualquier caso, requería un buen aprendizaje de un buen maestro en la materia.

Cuando ya se había tejido el paño, aún quedaba otro proceso, el “pisonero”, que consistía en pasar el paño entre dos pesados rodillos para enfurtirlo.

En Aliste nuestros antepasados nunca compraban ninguna clase de ropa, pues, entre el lino y la lana, hacían todas sus prendas tanto interiores como exteriores para su uso diario, para invierno y verano, pues no había distinción de las prendas entre el frío y el calor.

Cada año se celebra el día de la “Comarca de aliste, Tábara y Alba” en diferente pueblo cada año (este año la organiza Carbajales de Alba) y allí, habitualmente, se puede disfrutar de las exhibiciones que reproducen algunos de estos trabajos de la pequeña industria alistana que, como tantas otras, van desapareciendo.

 

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