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TAGS: Opinión
26ABR2008

Articulos por gumaro

NACER EN ALISTE

Nacer esa la parte principal de la vida, pero nacer en Aliste hasta hace pocos años era algo distinto a lo que es hoy en cuanto a costumbres se refiere.

El embarazo, las mujeres lo llevaban casi en secreto hasta bien avanzada la gestación, llegando a un punto que ya no podían esconder más. Durante el embarazo las mujeres no eran visitadas por ningún médico ni comadrona, y cuando llegaba la hora del parto, éste tenía lugar en casa de la que en breve sería madre, siendo ayudadas por mujeres vecinas o familiares que ya hubieran pasado por ésta experiencia.

En los primeros días de vida del recién nacido, no era la madre la que daba de mamar al niño, por considerar que en éstos primeros días la leche de la madre no era buena, y en su lugar lo hacía otra mujer que estuviera lactando a otro niño ya de meses, era “la amamantadora” esto lo hacían durante los dos o tres primeros días de vida del niño.

Los padrinos para el bautizo se buscaban entre parientes o amigos, o si bien anteriormente ya éstos se habían ofrecido. Estos padrinos también serían de bodas si estos aún Vivian llegado ese día.

A los ocho días aproximados con el toque de campanas anunciaban el día del bautizo, y si el niño corría peligro, éste se bautizaba en casa con “agua de socorro” agua bendita que la gente solía tener en casa traída de la iglesia el día de sábado santo, día de la bendición de ésta.

El día del bautizo asistía el padre, y en nombre de la madre, lo hacía la madrina, ya que hasta no pasada la cuarentena la madre no podía salir a misa, se bautizaba durante la misa del domingo, cosa que aún hoy persiste. El nombre que se ponía solía ser el del santo del día que nació, o también se acostumbraba a poner el nombre de algún familiar más cercano.

A la salida del bautizo, los padrinos tiraban los tradicionales confites, buscando para tirarlos la parte más seca de la calle, dado que en aquellos años las calles aún no estaban encementadas y el barro en invierno era abundante.

Era costumbre en el pueblo, cuando nacía un niño ir a visitarlo toda la gente del pueblo, llevándole algún presente para la madre, que solía ser alguna tableta de chocolate, o también unos garbanzos o alubias.

El día del bautizo se solía hacer una fiesta, invitando a los familiares a la comida, que hacía la abuela del niño, ya que siendo el bautizo tan reciente la madre aún no podía.

El niño se alimentaba de la leche materna, hasta que empezaba a comer comidas sólidas, lo primero que se le daba era el “pan mascado”, en aquel tiempo en todas tas casas el pan casero solía ponerse algo duro, y para dárselo al niño el padre o la madre se lo masticaban primero, de ésta manera el niño aún sin dientes lo empezaba a comer.

Después de dar a luz, la madre quedaba en casa sin salir guardando la cuarentena, pasada ésta, tenía lugar la “salida a misa" con el niño, y antes de entrar en la iglesia el sacerdote le echaba la bendición, este rito se debe a la presentación de la Virgen al niño el día de las candelas.

El niño iba creciendo y desde ya los primeros meses de vida, se iba acostumbrando al campo, ya que por circunstancias la madre era obligada a llevarlo con ella a hacer las geras del campo, ya que no siempre tenían con quien dejarlo.

A los seis años se llevaba a la escuela por primera vez, a todos nos costó nuestros lloros el primer día de la escuela, la edad escolar era de seis a catorce años, pero la edad escolar ya se compaginaba ésta con las jeras de la casa y del campo. No era una edad muy tardía que ya teníamos quehaceres designados, como partir leña, ir a buscar agua a la fuente. A la edad de catorce años, todos ya estaban incorporados prácticamente a todas las tareas del campo.

Por aquellos tiempos, después de catorce años en Aliste muy pocos eran los que tenían el privilegio de continuar estudiando, no es que fuéramos más torpes que en otras partes de la provincia que si lo hacían, es que Aliste después de ser una comarca pobre, deprimida, y con pocos recursos económicos, la mayor parte de los pueblos estuvimos incomunicados por cualquier medio de transporte con la capital de la provincia hasta bien entrados los años 1970.

 

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