ACEPTAREn aliste.info utilizamos cookies propias y de terceros con la finalidad de optimizar la navegación y obtener estadísticas que nos permitan mejorar los servicios prestados a través de esta página. más información
Qué lugares hay de interés en tu pueblo?

Añade uno
Descargate el PDF gratuito de ADATA
con la guía de setas.




aliste.info en facebook

Siguenos en:
http://facebook.com/aliste.info

aliste.info en google+

Siguenos en: https://plus.google.com/113384361826438383797

aliste.info en twitter

Siguenos en:
http://twitter.com/alisteinfo

aliste.info en youtube

Siguenos en:
http://youtube.com/alisteinfo

TAGS: Opinión
26NOV2006

Artículos, opiniones, noticias, etc....

MIS RECUERDOS SOBRE EL PUEBLO DE LOBER DE ALISTE Y SUS GENTES.

 

¡ Ah, Lober, Lober…!

 

Como de recuerdos hablamos, después de Tolilla es Lober el primer sedimento de mi memoria consciente. Allá por Marzo/Abril de 1930 ( a la sazón tenía dieciocho meses- año y medio -), mi prima Felisa, la prima mayor en línea paterna, estaba por viajar como emigrante a la Argentina, donde su madre vivía desde 1913/14. Según menta, embarcó en Vigo el 30 de Abril de 1930 ( 21 años y días antes que yo).

 

Esto lo traigo a colación, porque Felisa me llevó con ella a Lober, para despedirse de las Familias amigas de tradición: La tía María la tabernera; su hija Paula casada con Isidoro y su pequeña hija Rosario; la otra hija Andrea, casada con Mariano Sutil y su niño ( unos 9 años) Antonio; más otros parientes y amigos de fiestas y cercanías.

 

Las despedidas, las tengo un poco borrosas, lo más significativo era el llorar de despedida.

 

Lo que sí tengo claro, más la vuelta que la ida, es el viaje en las alforjas que llevaba la burra cardona. Felisa me puso en una alforja, y de contrapeso puso en la otra una piedra, que agarró de la pared del prado de mi abuelo Simón, que tenía en el término de Lober, que lo llamaban el prado de la Patera.

 

Esto y, el recuerdo de la foto de Familia en el corral de atrás, que sacó el tío Pedro de Grisuela, son los recuerdos más remotos de la memoria consciente. El tío Pedro de Grisuela, era aparte  una especie de agente de viajes que hacía las entonces sencillas gestiones. De esto me enteré con el tiempo, claro.

 

Todas las Familias de Lober citadas, venían el 8 y 9 de Septiembre a la Fiesta de Tolilla; y la nuestra a la de Lober, los días 18 y 19 de Septiembre. No me acuerdo nada de las de 1930 ni 31. Seguro que no fuimos en 1932 ( había muerto en Agosto mi abuelo Francisco), tampoco habremos ido en 1933, que murió mi abuela Juana     ( entonces los lutos tenían plazos de rigor).Sí me acuerdo de 1934, que en el sobrado de la tía María la tabernera, en un colchón en el suelo dormimos en cama redonda: María Antonia, más una o dos hermanas (nietas de la tía María de una hija casada en San Juan del Rebollar, creo que de nombre Victoria; Rosario, otra nieta hija de Paula-Isidoro; y, yo. Éramos en total cinco. La mayor creo era María Antonia con unos siete largos años, su dos hermanas eran menores; Rosario tendría también los  siete años cumplidos; yo iba a cumplir  seis a fin de Octubre.

 

En 1935, como en Abril había muerto mi abuela María, a la fiesta fui yo sólo, a casa de la tía María. Creo que Paula-Isidoro todavía no habían hecho la casa que luego sería la nueva Taberna de Lober, de manera que estaban en la casa de la tía María, con su hija Rosario.

 

De la comida recuerdo las sopas del caldo de garbanzos (típico): Una con fideos finos, la otra con pan heñido de Carbajales. Comí de las dos, pero me gustó más la de pan heñido.

 

En la noche dormimos Rosario y yo en la misma cama, ella en la cabecera y yo a los pies. Era una habitación que había, en la casa de la tía María, entrando al lado derecho.

 

Del año 1936 a 1940, no hubo celebraciones, por la Guerra y por la prisión política de mi padre. Los festejos se reanudaron en 1941, con actores más crecidos y, una mayor participación en bailes y festejos.

 

De ahí en adelante, nuestra Familia asistió a la Fiesta, los años 1942-43-44-45-46-47-48-49-50, yo también, salvo en 1948, que estaba en la Academia de Aviación de León. En 1949, todavía estaba en León, pero aproveché el regreso de la Base Aérea de La Tablada de Sevilla, y fui a la Fiesta. De 1950 en más, no era testigo presencial, ya estaba en Argentina; alejado unos 10.000 kilómetros, en dirección Suroeste y en el Hemisferio Sur, con la llamada constelación Cruz del Sur, equivalente a la Osa Menor y su Estrella Polar.

 

Los sucesores taberneros de la tía María, fueron su hija Paula, su yerno Isidoro y su nieta (hija única de estos) Rosario.

 

El establecimiento, bien surtido y mejor atendido, era el centro de reunión social de Lober, tanto en la Fiesta anual, cuanto en los otros días de guardar, e incluso los de rutina de cada día. A propósito del establecimiento, tengo una anécdota: A poco de inaugurado, un día me llamó la atención un cartel  bien visible en la pared que decía: “HOY NO SE FÍA. MAÑANA SÍ”. Nunca había visto otro así, y me dejó perplejo el sentido del mismo y la interpretación. En principio, me parecía que los que estaban comprando no lo habían leído o no sabían leer ( muy común en la época);    ¿ por qué no esperaban a comprar al día siguiente que era mañana…? Mis cinco años más o menos, lo podían justificar. Se lo comenté a mi padre: el cartel y el razonamiento y, claro está, él me desasnó con su calidad pedagógica.

 

Tolilla y Lober tienen fronteras comunes ( raya), y una distancia entre puntas, de Pueblo a Pueblo, del orden de 1,60 a 1,80 kilómetros.

 

El camino básico tradicional, era el de roderas, que pasaba por la Ermita, Vegamolino, la Corredera y entrada por la Iglesia, a la parte de abajo el Pueblo. Era el habilitado para carros, animales y otros. Había uno alternativo, peatonal, que parte de la mitad del pueblo de Tolilla, con una subida de nivel por escalones de piedra, a las cortinas camino de la Fuente, la Majadica, la Ermita, calleja de la Patera, su ruta y rápida llegada a Lober. También ahora los une ( a los dos Pueblos ) una carretera, bien secundaria, que de cualquier manera los metió en la comunicación en general, y en la vial en particular. Son otros tiempos, y aunque no en mucha proporción, a Aliste algo le ha tocado.

 

En las Fiestas de Lober, por lo menos desde 1941, aparte de los bailes de la tarde y de la noche, para un círculo cerrado de no más de media docena, se habilitaba sala de juego en la Taberna del tío Isidoro, hasta que los rayos del sol abrían los balcones del Oriente. Yo, siempre fui de los espectadores, dado que no entendía ( ni llegué a entender, por desinterés) nada del juego de azar con las cartas. Creo que jugaban al siete y medio, casi siempre; por lo menos es del que me acuerdo.

 

Uno que era muy experto en el tema, era un mozo de Lober, nieto de la tía María la Tabernera, que se llamaba  Antonio SUTIL CASADO, hijo del Pueblo, que llegó a ser uno de mis mejores amigos hasta mi viaje a la Argentina. Había varios expertos más, locales y de la zona; pero ninguno tenía nada que hacer, arrasaba con todos y con todo, un muchacho nacido en Puercas de Aliste, hijo de un Concejal del Ayuntamiento de Gallegos del Río en la época de la República, cuando mi padre era el Alcalde del Municipio. No sé el nombre ni apellido, pero se conocía como Pernales, que también fue fusilado por las hordas fascistas en 1936. A este muchacho, yo también lo conocí en los frontones de Zamora, jugando pelota a paleta y era muy bueno; como dije, era hijo del Concejal referido.

 

Los vínculos pastoriles entre Tolilla y Lober, eran menos densos que con Mellanes.

Apenas con cierta tranquilidad, por el pacer tranquilo de las ovejas, en la zona llamada el Campetón, que eran unas praderas de buen pasto; y si Septiembre venía lluvioso, al final del mismo y todo Octubre ( un mes especial y en general de buen tiempo), los rebaños se instalaban pastando y pastando, por horas sin casi moverse.

 

Allá por mitad de Octubre de 1943, en una mañana de niebla ( en Octubre ya son comunes por las noches y hasta avanzadas las mañanas), que  de a poco iba levantando, las ovejas pastaban tranquilas en los alrededores del Campetón, y el tío David (de Lober), que era buen cazador, en los rastrojos de la planicie de siembra entre el Campetón y el camino a Fornillos, con rastreo y su perro, en unas dos horas cazó media docena de liebres. Era impresionante la carga de liebres que juntó.

 

Otra particularidad era, que muchos vecinos de Lober tenían huertas en la Ribera de Tolilla, que sí tenía muchas y buenas huertas. Unos las tenían por compra, otros por herencias , habida cuenta que sí había frecuentes casamientos entre los dos Pueblos..

 

Que yo recuerde, estoy seguro que me olvidaré de alguno, voy a enumerar:

“ Claudio González Salvador de Tolilla a Lober; Fermín Alvarez González de Tolilla a Lober; Victoria Casado Bermúdez de Tolilla a Lober; Valentina Cruz Pedrero de Tolilla a Lober; uno de Lober ( no recuerdo el nombre) casado con Paulina Cruz Pedrero que fue vecino de Tolilla; Germán… que en su día fuera músico de la dulzaina de Lober, casado con Teodora Ratón Pedrero afincado en Tolilla. En su tiempo, creo que el tío Andrés Casado era natural de Lober, y se casó con la tía María Bermúdez de Tolilla, donde se estableció; y, una hija de ésta ( no recuerdo el nombre) se casó y fue a vivir a Lober, madre de Emilio, otro hijo que estaba en la Guardia Civil , Manolo y ¿Daniel?.

 

Este entramado familiar, más las amistades potenciadas de la cercanía, eran las causas de que las fiestas de ambos Pueblos, estuvieran cargadas de presencias de los unos y de los otros.

 

Debo destacar, que en términos cuantitativos, las juventudes de Lober eran mucho más alegres que las de Tolilla. Tan es así, que ellos durante años tuvieron su propia “Dulzaina” de puntera, redoblante y bombo. Me acuerdo que entre los músicos estaban Antonino, Manolo; Quico, Germán y, alguno más que en este momento las neuronas de la memoria no aprehenden.

 

Y allá por las épocas de verano, más bien en la trilla de Agosto, por ningún motivo, de repente atronaban la noche con la puntera, el redoblante y el bombo, con melodías tales como : “ Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa…”.O,”…La Parrala…La Parrala dicen que nació en Lober y otros aseguran que era de Tolilla…”.O, “… Julio Romero de Torres…”O,”…Pintor que pintas iglesias, con el pincel extranjero…aunque la Virgen sea blanca píntame angelitos negros…” Y así, vals, jotas y otras melodías de la época y de las anteriores. Eran alegres, pero juntos así en patota o pandilla, de buena onda, eran algo burlones, como suele suceder en esas reuniones colectivas ( se potencian las individualidades entre pares).

 

Yo en mi época conocí a todos los vecinos de Lober y, naturalmente a mis contemporáneos. Inclusive los núcleos de la mayoría de las Familias.

 

No obstante, por los vínculos de amistad debo destacar las de la tía María la Tabernera; Su hija Andrea, el marido Mariano Sutil y el hijo de ambos: Antonio SUTIL CASADO. La otra hija de la tía María: Paula, casada con Isidoro SALVADOR y su hija Rosario SALVADOR CASADO ( que mi padre me insinuaba como de “buen partido para mi”, que yo consideraba casi como hermana).

 

Con Antonio SUTIL, a partir más o menos  de 1944, fuimos grandes amigos, a pesar de que él me llevaba alrededor de 7-8 años, amistad que conservamos en presente hasta mi venida  a la Argentina en 1951.Ambos a la distancia, hemos seguido manteniendo la llama de esos recuerdos; de inquietudes, deseos de aprender y de cambiar, vía conocimiento, el destino de nuestras vidas, fuera de las rutinas ancestrales; que si no ha sido el desiderátum soñado ( casi imposible), pasos importantes se han dado.

 

Con Rosario (SALVADOR) tuvimos  grande y cariñosa amistad toda la vida. Ella se casó muy joven con José, hijo de una Familia muy apreciada de Lober, como él también lo era. Con Rosario, en la Fiesta, había cierta complicidad con las chicas que invitaba, amigas de ella. Es más, creo que era 1942 /43, con una   de Gallegos que había invitado, la amiga y yo nos disponíamos a poner los platos en la mesa del comedor para la comida del mediodía; nos hacíamos chistes entre nosotros, y de repente recibo un sonoro beso en la cara de mi compañera de tareas.”El primer beso espontáneo de una chica en mi vida”. Me quedé perplejo, emocionado y… sin respuesta; pero ¡ cómo no recordarlo…! “

 

Tampoco puedo pasar por alto, las andanzas del padre de Rosario, Isidoro, y del mío, Pablo; las formas de contarlas, con sarcasmos e ironías, que provocaban las risas de todos los asistentes, empezando por ellos, con todo el histrionismo y el arte del que eran capaces y ponían de manifiesto.

 

De Lober era también Juan Antonio TESO, que había estado voluntario en el Ejército. Emigrante desde 1948 en Argentina, donde vivía una hermana: Casimira. Luego allá por 1956/57, vinieron la madre y su hermana Lorenza, también como emigrantes. La otra hermana, creo que Teodora, se había casado con
Juanito el herrero, también de Lober.

 

A Juan Antonio TESO, le tengo un afecto muy especial, pues pude comprobar a pleno su amistad y su altísima calidad humana, en estas tierras. Antes, en España, habíamos tenido muy poca relación.

 

También por estas tierras argentinas, me encontré con Antonino ( uno de los músicos de la Dulzaina), la madre de él, creo que era prima de la mía. Vino casado del Pueblo con una convecina, Adoración y, con una pequeña hija. Estuvieron en el Gran Buenos Aires un tiempo, yo los veía a menudo, y tengo noticias que se radicaron en la ciudad de Mar del Plata, con un buen negocio de zapatería.

 

No me olvido de Wenceslao, llamado W, hijo de la maestra de Lober, creo que llamada Dª Florinda. Había estudiado magisterio y, en Tolilla tuvo un par de suplencias, de cuyas clases participé. A simple vista parecía torpe, con una gran miopía que denunciaban los gruesos cristales de sus anteojos, pero no lo era ni mucho menos; tenía buenos conocimientos, y gran capacidad didáctica para llegar a los alumnos.

 

Sé también, como pasa en toda la Comarca de Aliste y otras muchas de España, que aparte de las emigraciones de los 50 / 60 hacia varios países de Europa; con posterioridad la emigración ha sido interna, hacía las grandes ciudades, demandantes de servicios y, a las zonas de desarrollo industrial, que necesitan  mano de obra.

 

 Lober, como es normal, ha estado inmerso en ese éxodo de movilidad social, en procura de mejor bienestar para sí y para sus descendientes. De manera, que sus herencias genéticas, se asientan en muchas latitudes geográficas, que naturalmente, aunque sea sólo en épocas de vacaciones, vuelven a las raíces.

 

Recuerdo con cariño y respeto a todos los vecinos de Lober que conocí; a sus descendientes, a los que en mayoría no conozco; pero dejo constancia, con emoción, que yo también bebí agua del chariz, de la Fuente Ferrada, entré en las  minas y espanté los murciélagos de ellas; hice pastoreo y encuentro con alguna pastora, allá por el Campetón; bailé en las eras en las Fiestas del 18-19 de Septiembre, y en la Casa Concejo algún Domingo de tanto en tanto.

 

También me desperté alguna noche de Agosto, de muchos años atrás, cuando la noche serena empujaba  los acordes de los dulzaineros de Lober, que alegres como eran y, acompañados por los circundantes, tocaban y cantaban:

 

“ La Parrala dicen que nació en Lober / y otros aseguran que era de Tolilla / pero no se puede de fijo saber / si era de Tolilla o era de Lober…”

 

Un cordial saludo desde esta Ciudad de Buenos Aires, a los 25 días de Noviembre de 2006.

 

Simón

 

 

Correo electrónico:

 

simkaton@fullzero.com.ar  Ó  simkat@fullzero.com.ar

 



0 puntos
(0 votos)


Escrito por CALAiTO

+info


(c) 2019. Web powered by aliste.info